| THE
EPISCOPAL NEW YORKER |
Death & Dying
Death, and the Triumph of Love
Transcending Death By Reaching Out to the Departed
Life — Finite, and Precious
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| Life — Finite, and Precious By Bishop Catherine Roskam |
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“Como puedes tolerarlo? No te deprimes?” Asi me preguntaba la gente de vez en cuando durante el tiempo que trabaje en un Hospicio, primero como voluntaria y despues como seminarista. La cuestion me tomo por sorpresa porque la depresion era lo menos que yo sentia en este trabajo. Si sentia tristeza por supuesto cuando alguien moria. Al contrario de la mayoria del trabajo hospitalario el trabajo de hospicio es un trabajo de equipo a largo plazo. Llegabamos a conocer no solo a los pacientes sino a los familiares, compañeros de trabajo, y hasta las mascotas. Estabamos con ellos por meses, hasta un año. Ha veces teniamos el privilegio de estar con ellos en el momento de su muerte. Y despues nos envolviamos en el cuidado de los que lloraban su perdida. Las perdidas eran cercanas y personales. Nos sentiamos tristes pero no deprimidas porque el trabajo no era tanto sobre la muerte como sobre la vida.Una persona podia venir a nosotros aislada, temerosa, sola al enfrentar una prognosis dificil. Pero en el contexto de una comunidad amorosa de apoyo, una y otra vez vimos como la aceptacion conducia a la esperanza renovada, la fe y el gozo. Toda vida es finita. Hay tanto en nuestra cultura que milita contra la aceptacion de ese hecho. Pero paradojicamente la aceptacion de la finitud hace la vida mas preciosa. El conocimiento de esa preciosidad nos abre a una conciencia mas elevada de los dones alrededor de nosotros que a menudo ignoramos por estar sobre-ocupados. Y asi la aprehension de nuestra mortalidad puede conducirnos cada vez con mas plenitud al gozo y al agradecimiento. Los padres de la iglesia supieron esto. Por eso como parte de su vida spiritual siempre mantenian un recordatorio de la muerte o memento mori, como una calavera, con ellos. No es que eran morbidos sino que estaban aumentando su conciencia de la vida. Nadie puede contar una historia que tenga sentido hasta que la historia se acaba. Memento mori nos invita a escribir la narrativa de nuestras vidas mas intencionalmente. El corazon de nuestras historias no es tanto lo que nos pasa sino como respondemos a lo que nos pasa; no tanto las cosas que no podemos controlar sino las decisiones que hacemos sobre las cosas que estan bajo nuestro control. Tal vez por eso Dios, el autor divino, nos dio el libre albedrio al principio para que nosotros seamos autores, y contemos nuestra historia colectiva e individual a traves de la palabra creativa de nuestras vidas encarnadas. Ahora que llegamos otra vez al recordatorio anual de la pasion y muerte de Cristo y la celebracion de su resureccion, se nos recuerda que la muerte, aunque parece final, no tiene la ultima palabra. El misterio pascual el la puerta de entrada de los fieles, no a un ciclo de vida y reencarnacion, sino a una novedad de vida a traves de la muerte. En Cristo no somos reciclados; somos transformados, nuestras historias estan envueltas en su historia redentiva. Esta es la base de toda nuestra esperanza. Que Dios los bendiga
en esta estacion santa y siempre. |
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