| THE
EPISCOPAL NEW YORKER |
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The Bishop's Message By Bishop E. Don Taylor |
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Una parte vital de la vida de un Cristiano es la capacidad de crecimiento diario de cada persona hacia una clara semejanza con Nuestro Señor Jesucristo. En nuestra confirmación, la Iglesia a través de su representante Apostólico, el Obispo, ora para que la persona que está siendo Confirmada pueda “continuar en Él para siempre, y fortalecerse diariamente en Su Espíritu Santo más y más, hasta que Él/Ella vuelvan a Su reino eterno” La formación Cristiana de cada persona es un aspecto importante de la vida y trabajo de la Iglesia. Ignorar nuestra formación Cristiana es negarnos a nosotros mismos la capacidad del poder de Dios para utilizarnos, en nuestra individualidad, para el trabajo personal y social de transformación. La educación Cristiana, a través de los siglos, representa los medios por los cuales la Iglesia toma la vida y las enseñanzas de Jesucristo, y de manera sistemática y ordenada utiliza el significado de Su vida y enseñanzas, para informar y remodelar la calidad de nuestras propias vidas, de tal manera que la vida de cada persona sea, más y más, un testimonio viviente del amor y de la bondad de Dios. La vida de cada persona es importante, porque Dios ha dado ha cada vida la posibilidad de ser una expresión única de Su amor. La educación Cristiana busca hacer realidad esta posibilidad inherente a cada Cristiano. En nuestra expresión Anglicana de vivencia Cristiana, prestamos cuidadosa atención a la Formación Cristiana a través de la educación Cristiana. Nosotros tenemos la Gran Misión de Nuestro Señor que contiene el llamado a ser el instrumento de “enseñanza” al mundo, “de respetar todo cuanto Yo les he pedido”. Tenemos la promesa de la presencia de Su Espíritu Santo para guiarnos hacia Su verdad. La Formación Cristiana en la Iglesia Episcopal se lleva a cabo a través de varias formas, pero el principal aspecto de nuestra formación como Cristianos empieza con el nacimiento, en la casa y en la familia de aquellos que son nuestros primeros protectores. Nada puede superar el amor y la protección Cristiana dada a un niño a través del ejemplo de la familia. Existen también programas de educación Cristiana ofrecidos por la iglesia a los niños desde la infancia hasta la adolescencia, y los primeros años de su vida adulta. Además hay variedad de programas de Educación para Adultos, los cuales están dirigidos a diferentes grupos de edades, necesidades especiales e intereses. No nos olvidemos de la Formación Cristiana provista mediante el Catequismo, y dado durante el período de Instrucción para la Confirmación. Nosotros también utilizamos los retiros, momentos de quietud para la meditación y la reflexión, períodos especiales de Estudio de la Biblia, escuelas de enseñanza Cristiana, y por supuesto, sermones, meditaciones y ejercicios espirituales. Todos estos objetivos y recursos refuerzan la continuidad de la vida de oración en la iglesia, y la oración personal diaria. La Formación Cristiana tiene que llevar a cambios personales y sociales que a su vez conlleven a una vida más claramente en conformidad con la vida y enseñanzas de Jesucristo. Se espera que los Cristianos gradualmente formados y reformados, hagan cambios en sus vidas y estilos de vida para reflexionar más seriamente la imagen de Jesucristo. Somos constantemente confrontados por el reto de un mundo que enfatiza lo material, lo físico y lo humano a expensas de la moral, lo espiritual y lo sagrado. Las fuerzas del materialismo a menudo parecen insuperables para una persona. Entonces, debemos rendirnos y unirnos al mundo? No, nosotros ponemos en práctica nuestra vida Cristiana con la fortaleza de Jesucristo y el apoyo de nuestros hermanos y hermanas Cristianos. La época de Navidad no está muy lejos y desde ya el mundo del comercio y los negocios está dirigiendo nuestra atención hacia los aspectos materiales de esta sagrada temporada. Ésta es la época que los Cristianos han usado para conmemorar la venida de Jesucristo al mundo. Muy a menudo oímos acerca de Papá Noel o San Nicolás, de comer y beber, de gastar y adquirir cosas, con poca o ninguna referencia a Jesucristo, a luchar duramente por la paz, a acercarnos a los desposeídos, a los pobres, a los necesitados y a los niños que no tienen un lugar para vivir. La esencia de la Navidad ha sido destruida por la fuerza persuasiva y materialista del poder de aquellos cuya principal preocupación es el dinero. Ustedes y yo podemos hacer nuestra parte para mantener a Jesucristo en el centro de nuestras celebraciones de Navidad evitando los excesos que tan frecuentemente son promovidos. Yo no compro tarjetas de Navidad que no tengan ningún mensaje o ilustración que no refleje el nacimiento de Jesucristo o el mensaje de paz, amor y buena voluntad. Yo he tomado el ejemplo de nuestras Hermanas del Espíritu Santo, aquí en la Diócesis de Nueva York. Cada año, en agradecimiento por mi apoyo al celebrar diariamente la Eucaristía en la capilla de su convento en la Calle 113, ellas muy amablemente hacen una contribución en mi nombre, para la compra de una vaca, una cabra o un cerdo para una familia o comunidad en un lugar necesitado de alguna parte del mundo. De esta manera ellas entregan una expresión real de amor Cristiano, así como también satisfacen las verdaderas necesidades de aquellos que están en la pobreza. Cada miembro de la Diócesis Episcopal de Nueva York puede hacer una diferencia en la estructura de nuestra percepción Cristiana expresando su vida Cristiana y sus prioridades Cristianas de tal manera que refleje la manera como la vida y enseñanzas de Jesucristo están siendo formadas en y a través de su vida. El Huracán Iván ha dejado un rastro de sufrimiento y necesidad, en todas las islas del Caribe y en varios estados sureños. Cómo nos dejará saber nuestra formación y educación Cristiana nuestra respuesta a este tiempo de necesidad real para nuestros hermanos y hermanas en Barbados, Granada, las Islas Barlovento, Jamaica, las Islas Vírgenes, las Bahamas, Puerto Rico, Cuba, República Dominicana y por supuesto la Florida y los estados sureños de los Estados Unidos? Piense en estas cosas cuando reflexione en su propia formación Cristiana. |
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